4° y 5° Épica española: Mío Cid (Muestra y preguntas)
Fragmentos del
primer cantar: CANTAR DEL DESTIERRO
A los que conmigo vengan que Dios les dé muy buen pago;
también a los que se quedan, contentos quiero dejarlos.
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El Cid sale de Vivar, a Burgos va
encaminado,
allí deja sus palacios yermos y
desheredados.
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Los ojos de Mío Cid mucho llanto
van llorando;
hacia atrás vuelve la vista y se
quedaba mirándolos.
Vio como estaban las puertas abiertas y
sin candados,
vacías quedan las perchas ni con pieles
ni con mantos,
sin halcones de cazar y sin azores
mudados.
Y habló, como siempre habla, tan justo
tan mesurado:
"¡Bendito seas, Dios mío, Padre
que estás en lo alto!
Contra mí tramaron esto mis enemigos
malvados".
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"… de nuestra tierra nos echan,
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A Ruy Díaz de Vivar
le tiene el rey mucha saña.
Fragmentos del segundo cantar: BODAS DE LAS HIJAS DEL CID
Aquí se empieza el poema de Mío
Cid el de Vivar.
Ya ha poblado Mío Cid aquel
puerto de Alucat,
se aleja de Zaragoza y de las
tierras de allá,
atrás se ha dejado Huesca y el
campo de Montalbán
de cara a la mar salada ahora
quiere guerrear:
por Oriente sale el sol y él
hacia esa parte irá.
A Jérica gana el Cid, después
Onda y Almenar,
y las tierras de Burriana
conquistadas quedan ya.
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durante el día durmiendo, por
las noches a caballo,
en ganar aquellas villas pasa Mío Cid tres años.
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Al llegar la noche todos se marcharon a sus casas,
Mío Cid Campeador en el alcázar entraba,
Doña Jimena y sus hijas allí dentro le esperaban
"¿Sois vos, Cid Campeador, que en buena hora ciñó
espada?
Por muchos años os vean los ojos de nuestras caras".
"Gracias a nuestro Señor aquí estoy, mujer honrada,
conmigo traigo dos yernos que gran honra nos deparan:
agradecédmelo, hijas, porque estáis muy bien
casadas".
"Mi mujer, doña Jimena, sea lo que quiera Dios.
A vos os digo, hijas mías, doña Elvira y doña Sol,
que con este casamiento ganaremos en honor,
pero sabed que estas bodas no las he arreglado yo:
os ha pedido y rogado don Alfonso, mi señor.
Lo hizo con tanta firmeza, tan de todo corazón,
que a aquello que me pedía no supe decir que no.
Así en sus manos os puse, hijas mías, a las dos.
Pero de verdad os digo: él os casa, que no yo"
Fragmentos del tercer cantar: LA AFRENTA DE CORPES
Estaba el Cid con los suyos en Valencia la mayor
y con él ambos sus yernos, los infantes de Carrión.
De su jaula se ha escapado, y andaba suelto el león…
Pero Fernando González, el infante de Carrión,
metióse bajo el escaño, tan grande era su terror.
El otro, Diego González, por la puerta se escapó
Detrás de una gruesa viga metióse con gran pavor
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La fiera cuando le ve mucho se atemorizó,
baja ante el Cid la cabeza, por tierra la cara hincó.
El Campeador entonces por el cuello le cogió,
como quien lleva un caballo en la jaula lo metió.
Mío Cid por sus yernos pregunta y no los halló,
aunque los está llamando no responde ni una voz.
Cuando al fin los encontraron, el rostro traen sin color
tanta broma y tanta risa nunca en la corte se vio...
"Escuchadnos bien, esposas, doña Elvira y doña Sol:
vais a ser escarnecidas en estos montes las dos
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Luego con estas noticias irán al Campeador
y quedaremos vengados por aquello del león."
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Las damas mucho rogaron, mas de nada les sirvió;
empezaron a azotarlas los infantes de Carrión
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Bien se hartaron de pegar los infantes de Carrión
esforzándose por ver quién les pegaba mejor.
Ya no podían hablar doña Elvira y doña Sol.
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"Gracias al rey de los cielos mis hijas vengadas son,
ya están limpias de la afrenta esas tierras de Carrión.
Casaré, pese a quien pese, ya sin vergüenza a las dos"





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